Con la crisis económica los préstamos bancarios han descendido un 30%, el 57% de los españoles recurre a la familia en caso de dificultades económicas y el 64% prestará dinero sí algún familiar se lo pidiera.
Según un estudio publicado recientemente sólo el 20% se paga en tiempo y forma y, en un 25%, concluyen con un conflicto entre los familiares.
Si finalmente has decidido a prestar o pedir dinero a un familiar, tómate tu tiempo para leer estas recomendaciones, te servirán de ayuda.
Es muy corriente pedir dinero a un familiar o que te pidan, pero es un arma de doble filo, se pueden crean conflictos innecesarios.
Si finalmente has decidido prestar dinero a un familiar para comprar su primera casa, a un pariente que tiene problemas con una deuda o a un relativo que perdió su empleo, antes:
Averigua si el familiar que te pide el dinero tiene un problema o quiere resolver su situación con un parche. La mayoría de las personas con problemas económicos están más pendientes de solucionar su problema con un préstamo, que en la forma en la que manejan su dinero.
Préstale dinero a un familiar que sabes que tiene un plan futuro para pagarte y otro plan para evitar repetir esta situación de nuevo con un fondo de emergencias.
No le prestes a una persona que sabes que utilizará ese dinero para mantener una adicción o un problema de juego. Para ayudar de verdad a la persona consigue ayuda profesional.
Un préstamo es un buen acuerdo para ambas partes. Para realizarlo correctamente es conveniente cobrar intereses y dejar el acuerdo por escrito para asegurar el pago.
Antes del préstamo, evalúa si tienes las reservas necesarias en el caso de que no te pagaran.
Pedro de 47 años comentó: “Cuando en una conversación con mi padre le dije que el banco me pedía un interés del 9% por la hipoteca de la compra de mi casa, mi padre me dijo que él me prestaría el dinero y me cobraría sólo el 5 %. Desde entonces, los dos hemos salido ganando. Yo no he fallado en ningún pago y procuro siempre realizarlos a tiempo. Mis padres por otra parte tienen un rendimiento mayor de su dinero.”
Por la crisis muchos hijos han vuelto a casa después de una temporada de independencia física y económica de los progenitores. Si es tu caso, tu situación ha cambiado y tus gastos seguramente han aumentado.
Para Natalia de 53 años lo tiene claro “Mi solución fue realizar un contrato con ellos. Les pedí un compromiso por su parte para que ayudaran en los gastos de la casa. Cuando se vuelvan a independizar les devolveré parte o la totalidad de su dinero.”
Entre padres e hijos es habitual ayudarse económicamente, sobre todo, para la compra de la primera vivienda del hijo/a.
Si es un regalo, debes saber que el dinero siempre deja rastro y produce incrementos o disminuciones del capital mobiliario al declarar la renta. Además, el fisco puede entender que se trata de una donación y reclame los impuestos pertinentes.
Si es un préstamo debes dejar constancia de la operación, sobre todo si esperas la devolución. Una sencilla solución consiste en realizar un contrato privado entre las partes, con la posibilidad de elevarlo a escritura pública mediante la firma de un notario. Otra modalidad, más utilizada, es llevar el contrato a "la" Hacienda de tu Comunidad Autónoma. Está última es gratuita porqué el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) y Actos Jurídicos Documentados (AJD) recoge la modalidad del préstamo como exclusión de tributación.
Con la última modalidad, también tienes que decir que el tipo de interés es cero o el que se pacte entre las partes con firma y fecha. Ten cuidado con los plazos de amortización, sí supera los 60 años Hacienda lo entenderá como donación.
Más de la mitad de las familias españolas conviven o están a cargo de un adulto mayor de 60 años. Esta cifra se estima que aumentará en los próximos 25 años.
Sí es tu caso o prevés que en el futuro pueda pasar, es conveniente que realices una previsión de lo que supondrá en gastos. Para ello, elabora un plan de prestaciones de cuidados que cubra sus necesidades y deseos.
Los gastos más habituales son: